Bienvenidos a The World, un boletín sobre la actualidad internacional.
Buenos días a todo el mundo. Crecí en Alemania al final de la Guerra Fría. El temor a un ataque nuclear fue parte de mi infancia, junto con los tocadiscos y los mullets. Desde entonces, cuando he pensado en la proliferación nuclear, ha sido sobre todo en el contexto de países como Corea del Norte e Irán. Desde luego, no veía venir otra carrera armamentística nuclear en la que participaran democracias. Pero, como mis colegas David Sanger y William Broad escriben a continuación, las armas nucleares han vuelto, con una cascada de consecuencias para la seguridad mundial. También:
El fin de la era del control armamentísticoPor David E. Sanger y William J. Broad La semana pasada, Estados Unidos y Rusia dejaron que venciera su último tratado de control de armas nucleares, conocido como Nuevo START. Por primera vez desde 1972, las superpotencias no tienen límites sobre el tamaño o la estructura de sus arsenales. El presidente Donald Trump ha dicho que quiere negociar un nuevo acuerdo: “un tratado nuevo, mejorado y modernizado”, como lo describió hace poco en las redes sociales. Pero no dijo nada sobre congelar los arsenales estadounidense y ruso para que se queden en los niveles actuales, lo que deja abierta la posibilidad de una carrera armamentística renovada. De hecho, Estados Unidos, Rusia y China se han estado preparando para esa posibilidad. Y algunos aliados de Estados Unidos, preocupados por si pueden contar o no con el “paraguas nuclear” estadounidense, han empezado a hablar de establecer sus propias fuerzas nucleares. Como escribieron recientemente Vipin Narang y Pranay Vaddi, dos de los principales estrategas nucleares estadounidenses: “Las armas nucleares han vuelto con fuerza”. ‘Nadie quiere hablar de armas nucleares suecas’ Es “milagroso” que en el mundo existan tan pocos países con armas nucleares como los hay actualmente, dijo Graham Allison, politólogo de Harvard. “No son demasiado difíciles de fabricar”, dijo J. Robert Oppenheimer sobre las bombas atómicas en 1945. “Serán universales si la gente desea hacerlas universales”. En 1963, el presidente John F. Kennedy predijo que en 1975 podría haber hasta 20 Estados con armas nucleares. En realidad, actualmente solo hay nueve: el Reino Unido, China, Francia, India, Israel, Corea del Norte, Pakistán, Rusia y Estados Unidos. Un factor central de este resultado restringido ha sido el “paraguas nuclear” estadounidense: la promesa de que Washington acudiría en defensa de los aliados si alguna vez sufrían un ataque nuclear. Esta estrategia ha evitado que la mayoría de los aliados estadounidenses construyeran sus propias armas nucleares. Pero la estrategia de Estados Unidos está en riesgo. Trump retrata a menudo a los aliados como parásitos, y ha puesto en duda si utilizaría armas nucleares para protegerlos. Los aliados han captado el mensaje. El año pasado, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que Europa debía prepararse para la retirada de Estados Unidos. Dijo que estaba dispuesto a discutir la ampliación de la protección del arsenal nuclear francés para sus aliados europeos. El primer ministro de Polonia dijo que su país tenía que “buscar oportunidades relacionadas con las armas nucleares”. Y a principios del mes pasado, mientras arreciaban las amenazas de Trump de apoderarse de Groenlandia, el principal periódico de Estocolmo pidió un arsenal nuclear nórdico conjunto. “Nadie quiere hablar de armas nucleares suecas”, declaró, “pero debemos hacerlo”. Movimientos y contramovimientos Ya hay indicios de que el gobierno de Trump planea salirse de los límites numéricos del Nuevo START de maneras que podrían desencadenar una nueva carrera armamentística. Por ejemplo, Estados Unidos planea aumentar el número de cabezas nucleares que pueden transportar sus submarinos nucleares. Para los funcionarios del gobierno de Trump, este aumento previsto pone sobre aviso a los enemigos: si intentan un ataque nuclear, las represalias podrían ser mayores que en cualquier otro momento de los últimos años. Pero existe un contraargumento. El despliegue de nuevas armas por parte de Estados Unidos podría alimentar una carrera armamentística. Y los rivales de Estados Unidos ya están haciendo sus propios movimientos, incluidos algunos que harían imposible que el proyecto “Cúpula Dorada” de Trump intercepte los misiles enemigos. En octubre, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció el éxito de una prueba del Poseidón, una nave submarina no tripulada cuyo objetivo es cruzar un océano, detonar una ojiva termonuclear y provocar un tsunami radiactivo lo suficientemente potente como para destruir una ciudad costera. También parece haber realizado al menos un lanzamiento de prueba para preparar la colocación de un arma nuclear en el espacio, que sería capaz de destruir flotas de satélites estadounidenses. China también está desarrollando armas novedosas: en 2021, puso en órbita un misil hipersónico que dio la vuelta al mundo antes de desplegar un vehículo de planeo maniobrable que podría lanzar un arma nuclear en cualquier lugar de la Tierra. Pero, por el momento, lo que ha acaparado la atención de los expertos es la velocidad a la que crecen las fuerzas nucleares convencionales de China.
Pekín ha rechazado todos los intentos del gobierno de Trump de entablar con China algún tipo de diálogo sobre sus capacidades nucleares. Esto deja a Estados Unidos ante una disyuntiva: seguir adelante con arsenales más grandes y nuevas armas especializadas para seguir el ritmo de Pekín y Moscú, o negociar un acuerdo más amplio del tipo del que ha hablado Trump. Muchos de los expertos en control de armamentos coinciden con elementos del argumento de Trump, que afirma que el Nuevo START ha envejecido mal. Un tratado nuevo y mejor abarcaría tanto nuevas tecnologías como países adicionales, empezando por China. Trump escribió la semana pasada que quiere iniciar tales negociaciones, pero no ofreció detalles concretos. Parece que los chinos tienen poco interés en el control de armas hasta que su arsenal sea aproximadamente del tamaño del de Washington y Moscú. Por ello, los estrategas consideran que se avecina una oleada de movimientos y contramovimientos en todo el mundo que podría desembocar en una crisis. “Estamos atestiguando el final de una era de control de armamentos”, dijo Erin Dumbacher, miembro principal de seguridad del Consejo de Relaciones Exteriores. Lee el artículo completo aquí. OTRAS NOTICIAS DESTACADAS
Una gran victoria para la dirigente japonesaLa primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, obtuvo el domingo un contundente mandato de parte de los votantes en respaldo de su política económica y su dura postura frente a la inmigración y China. El Partido Liberal Democrático de Takaichi obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de Representantes, según los resultados analizados por la NHK, la emisora pública. Ahora que su partido está en una posición más sólida, Takaichi enfrentará pocas limitaciones cuando impulse programas de gasto público agresivos y leyes de seguridad nacional expansivas. La decisiva victoria también demuestra a Pekín que cuenta con el respaldo de la opinión pública japonesa para sus posturas de línea dura sobre China. QUÉ MÁS ESTÁ PASANDO
EN INGLÉS HAY MÁS
Todo el mundo lo leyó: En el boletín del viernes, el enlace más visitado fue sobre tres documentales estupendos para ver. OLIMPIADAS DE INVIERNO
Esquí: Lindsey Vonn fue aerotransportada tras estrellarse en la prueba olímpica femenina de descenso. Patinaje: La patinadora de velocidad italiana Francesca Lollobrigida celebró su cumpleaños 35 ganando la primera medalla de oro de su país en las Olimpiadas. Sigue nuestra cobertura en directo y consulta el medallero aquí. EL GRÁFICO DEL DÍA
—Los atletas de Big Air (o esquí acrobático en snowboard) han mejorado drásticamente desde que la prueba debutó en los Juegos Olímpicos de 2018. En las Olimpiadas de Milán-Cortina, el japonés Kira Kimura superó los límites. Ganó el oro tras ejecutar un switch backside 1980 weddle: cinco y media rotaciones horizontales completas. LA LECTURA MATUTINA
Cientos de obras de arte del poeta y artista francés Jean Cocteau resultaron dañadas en 2018 cuando una insólita tormenta ocasionó que el agua del mar arrasara un museo de la Costa Azul de Francia. Años de cuidadosa restauración salvaron la mayoría de ellas, pero el museo sigue cerrado. Ahora, Chloë Cassens, nieta del hombre que donó las obras, quiere reclamarlas, alegando que se ha incumplido un acuerdo para exponer la colección Cocteau a perpetuidad. Es una batalla ardua. “Incluso mis abogados me han preguntado: ‘Chica, ¿hablas en serio?’”, dijo. Aquí puedes leer la historia completa en inglés. ALREDEDOR DEL MUNDO
Una vieja teoría de la conspiración revive en IndiaDurante años, algunos pseudohistoriadores, abogados y creyentes religiosos han impulsado una teoría de la conspiración según la cual el Taj Mahal, que fue encargado por un líder musulmán en el siglo XVII, es en realidad una estructura hindú y su verdadera historia ha sido suprimida. Ahora, una nueva película de Bollywood, The Taj Story, ha puesto bajo el foco las afirmaciones revisionistas. Aunque su guionista y director niega motivaciones abiertamente políticas, la historia refleja un tipo de nacionalismo hindú que el primer ministro Narendra Modi defiende. Un historiador calificó el filme de “veneno comunal” para dividir India, donde alrededor del 14 por ciento de la población es musulmana. Más información en inglés en este enlace. RECOMENDAMOSIluminar: Enciende tu habitación como un sueco. (Saben mucho de días oscuros de invierno). |