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Buenos días a todo el mundo. Antes de la guerra, estaba claro quién tenía la última palabra en Irán: el líder supremo del país, Alí Jameneí, se imponía sobre todos como la principal autoridad religiosa, política y militar. Después de su muerte, su hijo fue elegido para sucederle. Pero Mojtaba Jameneí está gravemente herido y oculto, lo que plantea una interrogante crucial: ¿quién está realmente al mando en Irán? Resulta que no es una sola persona; es un grupo. Esta semana, mi colega Farnaz Fassihi publicó un artículo extraordinario sobre cómo la guerra le ha dado poder a la Guardia Revolucionaria, y cómo está convirtiendo la teocracia iraní en algo más parecido a un régimen militar. En esta edición escribo sobre lo que esto significa para las conversaciones de paz con Estados Unidos y para el propio Irán. También:
El ascenso de los generales iraníesEl martes, cuando el vicepresidente JD Vance se disponía a volar a Islamabad, Pakistán, para una segunda ronda de conversaciones de paz, los iraníes se echaron para atrás. La decisión fue tomada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el cual sostenía que el bloqueo del presidente Donald Trump hacía que no tuviera sentido entablar conversaciones. Ni el presidente de Irán ni su ministro de Asuntos Exteriores estaban de acuerdo, pero la opinión de la Guardia se impuso, como suele ocurrir en Irán estos días. Cuando el ayatolá Alí Jameneí gobernaba Irán como líder supremo, ejercía un control absoluto sobre todas las decisiones relativas a la guerra, la paz y las negociaciones con Estados Unidos, pero la investigación de mi colega Farnaz Fassihi muestra que su hijo y sucesor no desempeña el mismo papel. Mojtaba Jameneí está esperando una prótesis para su pierna y tiene dificultades para hablar tras haber sufrido graves heridas en los ataques que mataron a su padre. Desde su nombramiento, en marzo, no se le ha visto ni se ha sabido de él oficialmente. En lugar de eso, explica Farnaz en su apasionante relato desde dentro sobre el nuevo liderazgo de Irán en tiempos de guerra (que puedes leer en español aquí), son los comandantes de la Guardia Revolucionaria quienes, en la práctica, dirigen el país. La Guardia ha ejercido durante mucho tiempo un gran poder en los asuntos militares, políticos y económicos de Irán. Pero bajo el mandato del anciano Jameneí, seguían respondiendo a una figura religiosa que también ejercía de comandante en jefe de las fuerzas armadas. La muerte de Jameneí en los ataques estadounidenses e israelíes del primer día de la guerra creó un vacío y una oportunidad, escribe Farnaz. La Guardia apoyó a Mojtaba, aliado suyo desde hacía mucho tiempo, y desempeñó un papel decisivo en su ascenso al puesto de líder supremo. Desde entonces, ellos llevan la batuta. La república islámica está entrando en una nueva era, me dijo Farnaz. Ya no es un régimen dirigido por clérigos, explicó. Lo que estamos presenciando ahora son las primeras etapas de un régimen militar.
República islámica 3.0 A Donald Trump le gusta decir que la guerra dio lugar a un “cambio de régimen” y que los nuevos dirigentes son “mucho más razonables”. En realidad, la república islámica no ha sido derrocada. Pero el régimen ha evolucionado. ¿Es más razonable? Eso probablemente dependerá de la perspectiva de cada quien. La Guardia Revolucionaria estuvo detrás de la respuesta militar iraní a los ataques de Estados Unidos e Israel. Diseñó la estrategia de atacar a los países vecinos del Golfo y de cerrar el estrecho de Ormuz, algo crucial. Fueron ellos quienes acordaron un alto al fuego temporal con Estados Unidos y quienes designaron a Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento y exgeneral de la Guardia, para encabezar las conversaciones con Vance en Islamabad. Tras suspender esas conversaciones esta semana, se apoderaron de dos cargueros que habían intentado atravesar el estrecho de Ormuz “sin los permisos necesarios”. También han aprovechado sus logros en la guerra para imponerse a sus rivales políticos internos, escribe Farnaz. El presidente y su gabinete han quedado al margen de las decisiones importantes, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, fue relegado en las negociaciones de paz, a pesar de que él había encabezado las conversaciones antes de la guerra. El nuevo líder supremo, por su parte, es apenas el tercero desde la Revolución iraní de 1979, y sus vínculos con la Guardia son profundos: luchó en una brigada de la Guardia en la guerra entre Irak e Irán. “Considéralo la república islámica 3.0”, dijo Farnaz. “La religión está desapareciendo. Los generales dirigen el país. Y el líder supremo está con ellos”.
Una represión pragmática El gobierno de Trump inició la guerra pensando que podría encontrar facciones pragmáticas en las filas de la Guardia Revolucionaria con las que llegar a un acuerdo. En lo que respecta a lo pragmático, quizá haya algo de cierto. “Existe la posibilidad de que la Guardia gobierne Irán de forma más pragmática que los clérigos”, me dijo Farnaz. “Tienen intereses económicos, por lo que podrían estar más dispuestos a abrir el país económicamente y dejar entrar inversionistas extranjeros como parte de un acuerdo”. Pero parece que el gobierno calculó mal la parte del faccionalismo. La nueva forma de gobierno colectivo dirigido por los generales no ha dado lugar al tipo de división en la cúpula que podría ayudar a Estados Unidos en la próxima ronda de negociaciones. Todas las partes están de acuerdo en mantener cerrado el estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos levante el bloqueo, dijo Farnaz. Saben que es su principal carta de negociación y no la cederán antes de que ambas partes vuelvan a la mesa de negociaciones, dijo. El pueblo iraní será el que más sienta el impacto de la evolución de su liderazgo. Las restricciones sociales que antes imponían los líderes religiosos iraníes ya se han reducido. La exigencia de que las mujeres se cubrieran el cabello apenas se hace cumplir ahora. Al mismo tiempo, el régimen sigue ejecutando a manifestantes y ha establecido controles militares en todo el país. “Es posible que sean menos estrictos con las cuestiones sociales, pero más represivos políticamente”, dijo Farnaz. Por supuesto, estamos hablando de un país que sigue en guerra. Estos cambios significativos se han producido en menos de dos meses; aún no sabemos qué tipo de Irán surgirá cuando esto termine. Otros acontecimientos en la guerra:
PREGÚNTALE A UN CORRESPONSAL¿Tienes preguntas sobre la cumbre Trump-Xi?Trump y el dirigente chino, Xi Jinping, se reunirán el mes próximo en una cumbre en Pekín. David Pierson, nuestro corresponsal que escribe sobre China y su relación con el mundo, cubrirá la muy esperada cumbre. Dinos qué te gustaría saber sobre las relaciones entre Estados Unidos y China o sobre política exterior china. Escogeremos algunas preguntas para que las responda en este boletín. Envíanos tus preguntas aquí. OTRAS NOTICIAS DESTACADAS
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