Esta es una edición en español del boletín Well, que, como estás registrado a El Times, creemos que puede interesarte. Lo recibirás los sábados.
Cuando estaba en la escuela primaria, empecé a ver películas antiguas y me obsesioné con las estrellas de las décadas de 1930 y 1940. Mis compañeros de clase, sin embargo, no compartían mi entusiasmo: mis imitaciones de Mae West no eran precisamente un éxito en el patio de recreo. En cambio, me llamaban bicho raro, lo cual me mortificaba. Pero pronto cumpliré 60 años y, a medida que se acerca mi cumpleaños, me doy cuenta de que cada día soy más rara, y no me importa para nada. De hecho, volverme más rara sin avergonzarme es una de las mejores partes de envejecer. Hace poco me topé con The Smallest of Joys, el nuevo libro de Diane Shiffer, la estrella de TikTok de 69 años conocida como Tu abuelita vintage y gordita. En él, escribe que la rareza no es “un defecto que corregir, sino un hilo a seguir” de regreso a “tu ser más verdadero”. Así que decidí preguntarle a ella y a unos cuantos investigadores sobre cómo abrazar a nuestro “bicho raro interior” a medida que envejecemos. Aunque “bicho raro interior” no era un término que muchos de ellos utilizaran en sus investigaciones (y todos advirtieron que no existe una experiencia universal de la vejez), me dieron algunas ideas para apoyar mi teoría.
P. D.: Queremos saber qué te parece este envío especial. En esta ocasión queremos invitarte a participar en nuestra sección de comentarios, en español.
|