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En su perfil ideológico de León XIV, Íñigo Domínguez explica que su visión del mundo se forma tras su experiencia como misionero, sobre todo en Perú: "Cuando llegó en 1985, el país agonizaba con el terror de Sendero Luminoso y una economía colapsada. Los terroristas amenazaron incluso a los estadounidenses y algunos curas se fueron. Prevost y otros se quedaron. Tenía claro que su lugar era al lado de la gente".
Esta experiencia fundamentó "el núcleo de su pensamiento: la idea de división que choca con la de comunidad, que para él es esencial". La prioridad "es la unidad, superar las diferencias, y también no dejar a nadie fuera, incluir a todos. Por eso ve una raíz de la polarización en la desigualdad, 'la brecha cada vez más amplia entre los niveles de ingresos de la clase trabajadora y el de los más ricos'. 'Ayer leí la noticia de que Elon Musk va a ser el primer billonario del mundo. ¿Qué significa eso y de qué se trata?', ha dicho".
Además de este clarificador texto de Domínguez, publicamos un análisis de la encíclica del Papa, la que dedicó a la inteligencia artificial, firmada por el filósofo francés Éric Sadin. A Sadin le parece que es un texto digno, pero que se queda corto, en especial en educación y trabajo: "En una época de automatización constante de todo lo humano, el Papa ha desperdiciado la oportunidad histórica de instar a una drástica redefinición del trabajo, para reflexionar sobre la puesta en práctica de una infinidad de modos de organización en común alternativos, basados en los principios de la Iglesia —de valor universal— de solidaridad, equidad, la plena expresión de nuestras facultades y el respeto a la biosfera".
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