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¡Hola!
Ahora que tengo su atención: soy Guillermo Alonso, editor web de ICON, y esta es la newsletter en la que le presentamos algunos de los contenidos más leídos o más interesantes de la semana, y este es el texto previo que debo escribir a modo de introducción. El reportaje más leído de esta semana en la web fue este de Marita Alonso en el que se analiza el protocolo del quitarse la camiseta. O sea, quitarse la camiseta los hombres. Que si lo hace una mujer no se trata de protocolo, sino de una crisis diplomática internacional. Hace calor, y eso significa que es muy probable que se encuentre usted a un hombre sin camiseta en cualquier parte. En playas y piscinas es lo suyo, claro, pero también abundan en los chiringuitos (aunque muchos de ellos pidan a sus clientes que se cubran un poco) y también en los centros de las ciudades, incluso aunque esas ciudades no tengan mar, porque muchos hacen deporte y cuando uno suda se va más cómodo así, supongo (las mujeres no lo podrán comprobar en público).
Este es uno de esos temas aparentemente superficiales que en realidad hablan de mil cosas más. O sea, los temas que nos gustan. Quitarse la camiseta habla de salud y transpiración (sí, uno está más cómodo para hacer deporte si está sudando). También de privilegio: la mitad de la población puede hacerlo con libertad y tranquilidad, la otra que se prepare si lo hace. También de sexo y vanidad: es más probable que se encuentre usted en pleno centro de la ciudad a un hombre de cuerpo esculpido corriendo sin camiseta que a uno con lorzas, barriga y pelo en la espalda. Y claro, es probable que usted incluso disfrute de esa visión. También de protocolo (el tema del protocolo me chifla personalmente, escribí sobre ello aquí): "Cuando alguien se presenta vestido adecuadamente, está enviando un mensaje: reconozco que este espacio no me pertenece solo a mí", le explica a Marita Alonso la experta en protocolo Mar Casas.
Me interesa mucho su opinión. ¿Le parece bien estar entre hombres sin camiseta? ¿Le molesta ver a uno? ¿Le parece bien? Cuénteme, si es que no tiene demasiado calor en este momento como para ponerse a escribir un e-mail tan largo.
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