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Queridos lectores, queridas lectoras:
Con unas encuestas que le auguran un mal resultado en las elecciones legislativas del 3 de noviembre, y con la inflación y los carburantes disparados por la guerra con Irán, Donald Trump ha relajado las sanciones a Rusia y el viernes pasado cerró con Vladímir Putin un acuerdo para comprarle diésel. Una compra que puede alimentar la misma maquinaria de guerra que esta semana ha seguido golpeando edificios e infraestructuras civiles de Ucrania. Desde el lunes, los ataques rusos han matado al menos a una docena de personas y han dejado a más de medio millón sin luz, a las puertas del quinto invierno de la guerra. El sábado pasado, el republicano culpó a Zelenski de la subida del diésel por atacar refinerías rusas y dijo que Ucrania necesita “un nuevo líder”. El domingo, anunció un “alto el fuego energético”. Kiev lo apoyó y detuvo sus ataques contra las refinerías; Moscú lo calificó de “trampa” y siguió lanzando oleadas de misiles y drones.
Washington ha ido más allá, según denuncia Kiev. Zelenski asegura que Ucrania ya no recibe de sus socios la información que permite que suenen las alarmas antes de los ataques y que la gente llegue a refugiarse. Además, Starlink ha limitado sin previo aviso los servicios que usa el ejército ucraniano, clave en su guerra de drones. Según el dueño de la firma de satélites, Elon Musk, esa decisión está en manos del Pentágono. Preguntado si se siente traicionado, Zelenski ha respondido que sí: “Es una pena que estemos perdiendo a un socio fuerte”. Aquella bronca en el Despacho Oval de febrero de 2025 fue el preludio. Esta semana se parece mucho al desenlace.
Nuestro corresponsal jefe en Washington, Iker Seisdedos, lo resume así:
"Trump siempre fue un genio de las excusas. Casi ocho meses después de meter a su país en una guerra en Irán que ha disparado los precios de la gasolina y el diésel, ha encontrado un chivo expiatorio en el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El problema para el inquilino de la Casa Blanca es que cada vez menos compatriotas se creen sus excusas".
Desde Kiev, nuestro enviado especial, Luis de Vega, cuenta cómo se vive allí a pocas semanas del invierno:
"Zelenski está enfadado con Trump, aunque no lo pueda manifestar muy directamente, y con los que considera responsables de tener el país preparado para una crisis energética que afecta al día a día de la población. Putin se está frotando las manos viendo la que tiene formada dentro de Ucrania".
Y desde Bruselas, donde hoy hay Consejo Europeo, María R. Sahuquillo, que esta semana ha contado cómo Europa eleva la presión sobre Rusia:
"Los líderes europeos no confiaron, y no confiaban ya desde el principio, en esa supuesta tregua anunciada por Trump. Además de las medidas para bajar los precios de la energía, una de las grandísimas claves de la cumbre va a ser cómo poder seguir sosteniendo a Ucrania".
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